La semana pasada me sentía mal, pero no por eso uno deja de comer, ¿no?
La opción fue Yoko's, en el barrio de Palermo (no recuerdo la calle, pero a media cuadra de la parrilla La Dorita).
Resulta que pedí un Salmón grillado con arroz blanco. Nada más. No estaba en la carta, que presentaba platos mucho más elaborados, pero es obvio que si tienen un "salmón a la plancha en costra de especias con arroz aromático y no-se-qué tulipa con champignones", van a poder hacer un simple y llano salmón a la plancha con arroz blanco.
¡Lo que me costó convencer a los muchachos del lugar para que me prepararan la comida!
Y para peor, a la hora de pagar, me cobraron aun más que ese plato tan elaborado -que a todo esto se pidió uno de los integrantes de la mesa, D.C., y era mucho más abundante que el mío-.
Sencillamente vergonzoso, porque, si bien la comida en sí estuvo bien, la ceremonia de "ir a comer" implica mucho más que engullir alimento.
Es una lástima que algunos "empresarios gastronómicos" no lo comprendan.
28.10.08
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2 comentarios:
NO tenés otra cosa para comer???
Así te va a hacer daño querido.
Avisame y un dia te llevo a comer a algun lado rico.
Se ve que no sabés un carajo de comidas!
Creéme que se... pero desde que comencé la página la idea está en su nombre: amateur. Todos pensamos que sabemos. Si tanto conocés, ¿por qué en lugar de agredir no proponés?
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