Voy a volver a escribir sobre mis aproximaciones gastronómicas.
Lo primero que se me viene a la mente es la cena de fin de año, esperando que no sea de un nivel de violencia del que me arrepienta el jueves por la mañana.
No le temo a la bebida, pienso arrancar y finalizar con totín, desviándome tal vez para un brindis champagnero -aunque sí, lo confieso y mal que les pese a muchos, no soy muy fan de la bebida del glamour-.
En cuanto al alimento, nos juntaremos en plan "recopilación de propuestas" en lo de M.B. y señor(it)a.
Yo llevaré cantidades industriales de ensalada compuesta por:
- rúcula (que por más fashion que suene, sabe muy bien)
- lechuga
- acelga (atenti a esta gran y olvidada opción en su estilo crudo)
- tomates
- parmesano (podría haberlo evitado, incluso dudé, pero bueh... ya está en los tuppers)
- almendras + semillas varias, cortesía de M.O.
El tinto todavía no lo definí, pero surgirá de la opción gondolera, en la gloriosa franja argenta de los $10-18.
Feliz adiós al 2008, tan insultado sobre su final catastrófico, aunque como repaso no fue taaaan malo.
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