11.8.08

De pizzas y sabores

Pedimos pizza en lo de la familia Z.
Hay que diferenciar entre dos tipos de pizza: la pizza pizza y la pizza de delivery, que te saca del paso, pero que no es -o al menos no debería ser- la opción cuando se dice "vamos a comer una muzzarella".
Éramos muchos en plan familiar, con la excusa de una reunión por el día del niño (aunque ya no quedan niños en esta rama), asi que fuimos con el tubazo.
S.Z. probó con un nuevo lugar del barrio, la flamante sucursal de Belgrano de Brozziano sobre la calle Moldes.
Pidió 4 grandes: muzzarella, albahaca, "americana" y una compartida por media de champignones y media "portuguesa". También fainá.

Veredicto:

- Muzzarella ($19): Correcto. Es buena la relación precio calidad, sobre todo porque el tamaño de la pizza es generoso (de hecho, el slogan del lugar es "pizza gigante").
- Albahaca ($24): Bien el sabor, excesiva la diferencia monetaria con la de muzza, ya que no es más que arrojarle unas hebras de albahaca. Igual estaba rica y pagó la flia.
- Americana ($22): La "americana" es el título elegido por el lugar para llamar a la de cebollas. Flaquearon en esta, no estaba buena. Me gustan las cebollas bastante quemadas en el horno. Acá estaban demasiado tiernas.
- Champignones ($26 entera): Mal, mal. Groseramente hablando, hay dos modos de comer los champignones: el que se lleva bien con los picantes y el que se lleva bien con los lácteos. Mezclarlos es un problema, un atentado al sabor. Acá teníamos a los champignones con pimentón y ajo atacando y tapando el sabor de la muzzarella. En todo caso, iría bien con la pizza la opción láctea: suavidad en la verdura, dureza en los quesos.
- Portuguesa ($23 entera): Floja también. Es tomate en rodajas, salsa de tomate, morrones, ajo y cebollas. Esta vez fueron lo suficientemente vivos como para no agregarle queso encima. El problema es que, lejos de caer en el fundamentalismo pizzero -del cual soy parte sólo si voy a la pizzería, no cuando sé de las licencias de la pizza delivery-, era como comer una bruschetta. Me hizo acordar al capítulo de Seinfeld en el que Kramer quiere abrir su local de "Make your oun pizza" pero Poppie le impide que ponga pepino porque "no se pueden poner pepinos en una pizza". Liberalismo controlado: la "portuguesa" no era una pizza.
-Fainá ($1.50 la porción): Rica.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estimado MArtín, mi nombre es Alfredo GRaciani, pero decime murciélago. Siendo un asiduo comedor de pizzas, lamentablemente no tengo el placer de conocer dicho local de delivery. Sobre tu nota, dejame hacer un par de comentarios:
1ro: Roza lo bala pedir pizza de champignon y uno se convierte en un verdadero bala cuando finalmente se decide y pide una pizza de portuguesa. Eso es sabido en todo el ambiente del delivery.
2do: Si la pizza va a domicilio, generalmente uno lo hace para poder encararse al pibe del delivery, lo cual te hace más bala aún.
3ro: Si a uno le gusta la cebolla quemada, uno no debería pedir una pizza de cebolla, donde cualquier persona relativamente normal sabe que la cebolla no viene quemada. Consejo para esto ultimo: tomar con la mano izquierda una cebolla cruda, masticarla suavemente en forma circular cual rumiante, y al mismo tiempo introducirse con la mano derecha, la cual estaba libre, un encendedor o a lo sumo un mechero en su ano, con lo cual se logrará el dorado adecuado de la cebolla.
Muchas gracias!!! seguí escribiendo que te amamos!!!

Anónimo dijo...

Son pocos los lugares que uno pueda decir que son buenas las pizzas que preparan. Yo aun sigo buscando algún buen lugar.

Sugiero www.buscatudelivery.com.ar para buscar en cada zona.

Abrazo.